Entrar en soledad, permanecer durante horas frente a uno y regresar para compartir lo vivido requiere algo más que organización: requiere experiencia, sensibilidad y una presencia capaz de sostener el proceso sin intervenir en él.
Desde 1998, Norman Rodea ha guiado más de 250 expediciones en México, Latinoamérica y Asia. Durante más de veinte años ha trabajado con la naturaleza como espacio de aprendizaje, transformación y desarrollo humano. Fue Director de Programas de Outward Bound México y, desde 2010, es profesor y consultor de la Universidad del Medio Ambiente.
Su camino integra el montañismo, el budismo, la ecología profunda, el Chi Kung, la facilitación transformativa y el aprendizaje recibido junto a culturas ancestrales y maestros de linaje de México, Latinoamérica y Asia.
Sin embargo, Norman no ocupa el lugar del maestro que entrega respuestas. Su manera de acompañar consiste en crear las condiciones para que cada persona escuche las suyas.
Antes de entrar en soledad, ayuda a preparar el cuerpo, la intención y la atención. Durante la experiencia, sostiene el espacio desde la presencia y el cuidado. Al regresar, acompaña la integración de aquello que el silencio, la noche y el territorio hayan revelado.
Su labor no es conducir tu búsqueda ni decirte qué debes encontrar. Es cuidar el umbral para que puedas cruzarlo por ti mismo.